Sabina hablaba con las piedras y estas la escuchaban y respondían a sus preguntas. De esta forma supo que ella sería la encargada de crear una familia compuesta exclusivamente por mujeres. Sus piedras fueron las responsables de advertirle que, llegado el momento, partiría de esta tierra ofuscada, con otro rostro y diferente identidad... aunque con el mismo fin: seguir protegiendo y guiando a su familia.